Durante años, cuando el dolor de una rodilla con artrosis no cedía con analgésicos ni con fisioterapia, las opciones de infiltración se reducían a dos: el corticoide y el ácido hialurónico.
Hoy ha aparecido una tercera vía, el hidrogel de poliacrilamida, un material que actúa de una forma distinta y que está generando mucho interés tanto en pacientes adultos como en deportistas.
Este artículo explica, con lenguaje claro y datos de estudios recientes, qué es, para qué sirve y qué podemos esperar de él.
¿Qué es una infiltración y por qué se utiliza en la artrosis de rodilla?
Una infiltración es una inyección que deposita un medicamento o un material directamente dentro de la articulación (lo que llamamos vía «intraarticular»), con el objetivo de aliviar el dolor y mejorar la función sin pasar por el quirófano.
La artrosis de rodilla es un desgaste progresivo del cartílago acompañado de inflamación de la membrana que recubre la articulación (la sinovial) y de cambios en el hueso que hay debajo.
Es una de las causas más frecuentes de dolor y limitación en adultos, y su frecuencia aumenta con la edad y con la actividad física de impacto.¹
Las infiltraciones se reservan, sobre todo, para pacientes que no han mejorado lo suficiente con las medidas iniciales: pérdida de peso, ejercicio, fisioterapia y analgésicos por vía oral. Dentro de este grupo, cada producto actúa de una manera diferente.
El corticoide es un potente antiinflamatorio de efecto rápido pero de duración corta, y su uso repetido genera dudas sobre su efecto en el cartílago.¹
El ácido hialurónico busca mejorar la lubricación y la viscosidad del líquido articular, aunque la evidencia sobre su eficacia es dispar.¹
Es en este escenario donde entra el hidrogel.
¿Qué es el hidrogel de poliacrilamida y en qué se diferencia?
El hidrogel de poliacrilamida (conocido por sus siglas iPAAG y comercializado como Arthrosamid) es un gel de base acuosa, no reabsorbible, que se integra en la membrana sinovial y aporta un «acolchado» mecánico duradero dentro de la articulación.
A diferencia del corticoide o del ácido hialurónico, no funciona como un fármaco que se libera y desaparece: se incorpora de forma estable en el tejido y actúa redistribuyendo la carga y mejorando el rozamiento entre las superficies.²
Esta diferencia de mecanismo es la clave para entenderlo.
Los estudios de laboratorio y en modelos animales han observado que el gel forma una capa elástica en la sinovial sin provocar reacciones inflamatorias ni daño estructural.²
Por eso hablamos de un efecto biomecánico (mejora el funcionamiento mecánico de la articulación) más que puramente farmacológico (que dependería de una molécula activa).
En la práctica, esto se traduce en un beneficio que tiende a instaurarse y mantenerse a medio plazo, en lugar de aparecer y desvanecerse en pocas semanas.

Corte de rodilla con artrosis que muestra el hidrogel amortiguando la carga
¿Funciona el hidrogel? ¿Qué dicen los estudios?
Los datos disponibles indican que el hidrogel alivia el dolor y mejora la función de forma comparable a las infiltraciones clásicas, con una ventaja modesta a medio plazo (alrededor de los 6 meses), aunque su superioridad clara a largo plazo todavía no está demostrada.
Conviene mirar las cifras concretas para no crear expectativas equivocadas.
En un estudio comparativo reciente con 150 pacientes (50 con hidrogel, 50 con ácido hialurónico y 50 con corticoide), los tres tratamientos redujeron el dolor de forma muy marcada a los 3 meses.³
El dolor se mide con la Escala Visual Analógica (EVA), una regla del 0 al 10 donde 0 es «sin dolor» y 10 es «el peor dolor imaginable»: la puntuación media bajó de 7 a 3 en todos los grupos.³
La diferencia empezó a notarse a los 6 meses, cuando el hidrogel mantuvo mejor los resultados y superó de forma significativa al corticoide.³
Otra herramienta muy usada es el índice WOMAC, un cuestionario que valora dolor, rigidez y capacidad de moverse en la vida diaria.
Un dato interesante es la proporción de pacientes que alcanzaron un estado que ellos mismos consideraban satisfactorio (lo que se denomina PASS): con el hidrogel fue del 72 % a los 3 meses, del 54 % a los 6 meses y del 42 % al año, por encima del ácido hialurónico y del corticoide en la mayoría de los cortes.³
Estos resultados encajan con los de otros trabajos independientes.
Un ensayo clínico aleatorizado danés demostró que el hidrogel no era inferior al ácido hialurónico a las 26 y a las 52 semanas.⁴
Y un estudio de seguimiento a 12 meses observó una reducción media del dolor WOMAC de casi 18 puntos que se mantenía al año tras una sola inyección.⁵
El mensaje conjunto es coherente: es un tratamiento eficaz y duradero a medio plazo, no un remedio milagroso ni un sustituto de la prótesis en casos avanzados.
¿Es seguro a largo plazo?
La información disponible más prolongada, con un seguimiento medio de casi 10 años, apunta a un perfil de seguridad favorable, sin efectos adversos significativos atribuibles al producto.
Esta es probablemente la mayor tranquilidad que aporta el hidrogel, dado que se trata de un material que permanece en la articulación.
En ese seguimiento a largo plazo se revisaron 61 pacientes y 89 rodillas tratadas, con un tiempo medio de observación de 9,92 años (hasta 14 años en algunos casos).⁶
No se detectaron reacciones alérgicas, infecciones ni complicaciones sistémicas relacionadas con la inyección.⁶
De aquellas rodillas, algo más de la mitad (56,2 %) no necesitaron cirugía de prótesis durante el seguimiento; en las que sí acabaron operándose, los cirujanos no encontraron hallazgos inusuales achacables al gel.⁶
Hay que ser honestos con este último dato: que casi la mitad terminara en prótesis no es un dato de «fracaso» del gel, porque ese estudio medía seguridad, no eficacia, y muchos de esos pacientes partían de una artrosis ya avanzada.
¿Está indicado para pacientes adultos y también para deportistas?
El hidrogel puede ser una opción útil tanto en adultos con artrosis que no responden a los tratamientos habituales como en deportistas que buscan alargar su actividad retrasando o evitando la cirugía, siempre con una indicación individualizada.
No es un tratamiento «para todos», y ahí está la diferencia entre usarlo bien o mal.
En el paciente adulto con artrosis, su interés principal es ofrecer un alivio sostenido cuando el corticoide o el ácido hialurónico ya no son suficientes o su efecto dura poco.
En el deportista —tanto amateur como profesional— el atractivo es doble: por un lado, permite mantener el entrenamiento y la competición con menos dolor; por otro, al no basarse en un antiinflamatorio potente, evita algunos de los inconvenientes asociados al uso repetido de corticoides.
Ahora bien, es fundamental entender que el hidrogel trata los síntomas y mejora la mecánica articular, pero no regenera el cartílago perdido.
La decisión debe apoyarse en el grado de artrosis, los objetivos del paciente y su historia de tratamientos previos.
¿Cuáles son sus limitaciones y su coste?
Las principales limitaciones del hidrogel son que su superioridad a largo plazo sobre las opciones clásicas aún no está confirmada, que la evidencia todavía es limitada y que su coste es más elevado.
Ser transparente con esto forma parte de una buena decisión clínica.
Los estudios comparativos son en su mayoría de tamaño pequeño o retrospectivos, lo que significa que analizan datos ya registrados en lugar de asignar los tratamientos al azar, y esto introduce un margen de sesgo.³
Además, a los 12 meses las diferencias frente al ácido hialurónico no siempre alcanzaron significación estadística.³
A esto se suma que el precio del hidrogel es superior al del corticoide y al del ácido hialurónico, un factor que pesa cuando el beneficio a un año no es claramente mayor.³
Por eso la recomendación de los propios investigadores es prudente: considerarlo en pacientes seleccionados que no responden a los tratamientos estándar, y no como primera opción indiscriminada.
Cada caso es único, y contar con la orientación de un especialista marcará la diferencia en tu recuperación. Pide cita para evaluar tu situación de forma personalizada y ofrecerte la mejor opción de tratamiento.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en hacer efecto y cuánto dura?
El alivio suele apreciarse en las primeras semanas y tiende a mantenerse durante varios meses. En los estudios, la mejoría era clara a los 3 meses y se conservaba mejor que con otras infiltraciones alrededor de los 6 meses, con una sola inyección.³ ⁵
¿Cuántas inyecciones necesito?
Habitualmente, se administra en una única inyección. Todavía se está investigando si repetir la dosis en el tiempo aporta beneficios adicionales en quienes notan que el efecto disminuye.³
¿Es doloroso el procedimiento?
Es una infiltración intraarticular estándar, similar a la del ácido hialurónico o el corticoide. Puede notarse molestia local pasajera, pero se realiza de forma ambulatoria y sin ingreso.²
¿Me impide operarme más adelante si lo necesito?
No. En el seguimiento a largo plazo, las prótesis de rodilla realizadas después de haber recibido hidrogel no mostraron complicaciones inusuales relacionadas con el gel.⁶
¿Puedo hacer deporte después de la infiltración?
En general, sí, respetando un periodo breve de reposo relativo que indicará el especialista. Al mejorar el confort articular, muchos pacientes deportistas retoman su actividad con menos dolor, aunque debe hacerse de forma progresiva y supervisada.
«El hidrogel de poliacrilamida amplía nuestro abanico de infiltraciones y resulta especialmente valioso en pacientes que ya no responden al ácido hialurónico o al corticoide. Aun así, no es una solución universal: la clave está en seleccionar bien a cada paciente, explicarle con datos lo que puede y lo que no puede esperar, y acompañar el tratamiento de un plan global de rehabilitación y cuidado de la articulación.» — Dr. Óscar Ares, especialista en Traumatología
Referencias
- Aykaç B, Dinç M, Nar ÖO, Karasu R, Bayrak HÇ. Comparative efficacy of polyacrylamide hydrogel versus hyaluronic acid and corticosteroids in knee osteoarthritis: a retrospective cohort study. Medicine (Baltimore). 2025;104(38):e44655. https://doi.org/10.1097/MD.0000000000044655
- Christensen L, Camitz L, Illigen K, Hansen M, Sarvaa R, Conaghan P. Synovial incorporation of polyacrylamide hydrogel after injection into normal and osteoarthritic animal joints. Osteoarthritis Cartilage. 2016;24(11):1999–2002. https://doi.org/10.1016/j.joca.2016.07.007
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- Bliddal H, Beier J, Hartkopp A, Conaghan PG, Henriksen M. Polyacrylamide gel versus hyaluronic acid for the treatment of knee osteoarthritis: a randomised controlled study. Clin Exp Rheumatol. 2024;42(9):1729–1735. https://doi.org/10.55563/clinexprheumatol/i3fqee
- Bliddal H, Beier J, Hartkopp A, Conaghan PG, Henriksen M. Effectiveness and safety of polyacrylamide hydrogel injection for knee osteoarthritis: results from a 12-month follow up of an open-label study. J Orthop Surg Res. 2024;19(1):274. https://doi.org/10.1186/s13018-024-04756-2
- Bliddal H, Hartkopp A, Conaghan PG, Henriksen M. 10-year follow-up after intra-articular injections of 2.5 % polyacrylamide hydrogel for knee osteoarthritis. Póster presentado en el congreso ICRS (International Cartilage Regeneration & Joint Preservation Society), Boston, EE. UU., 11–14 de octubre de 2025.